Los fundadores

Los fundadores y el nacimiento de la obra educativa

Padre Garcia Tejero

Francisco García Tejero, nace en Garray, Soria, el 11 de mayo de 1825. Al morir su madre, a la edad de nueve años, su padre lo manda a Fuentes de Andalucía (Sevilla), con unos tíos que se dedicaban al comercio. Francisco desde muy pequeño soñaba con ser sacerdote y en esa vocación puso el empeño de su vida.

En septiembre de 1846 llega a Sevilla y se matricula en la Universidad Literaria. El 20 de septiembre de 1851 es ordenado sacerdote. Se habían cumplido sus deseos de dedicar su vida a Dios y a los demás.

El trato con su director espiritual D. Juan de la Carrera, Filipense, le pone en contacto con el Oratorio de Sevilla y con la comunidad filipense; descubriendo el tesoro que buscaba: vivir el sacerdocio en comunidad, compartiendo la soledad, el recogimiento, con un inmenso celo apostólico.

El cura de los corrales

De nuevo los planes de Dios entran en la vida de Francisco. Surge en España el Bienio Progresista (1854-56). El Oratorio de Sevilla es incautado y convertido en cuartel de las milicias urbanas. Los padres se ven obligados a marchar. El Padre Tejero se instala en la parroquia de San Roque a las afueras de Sevilla, allí se encuentra con la realidad de los “corrales” (casas de vecinos). Conoce el mundo de la marginación, de la incultura y la pobreza. Como Jesús, siente predilección por los más débiles, se dedica a ellos hasta tal punto que llegan a llamarle “el cura de los corrales”.

En este contexto perfila un programa de pastoral que va cubriendo progresivamente todos los campos humanos y cristianos. Comienza a rodearse de un grupo de mujeres y hombres, (las Congregaciones Catequistas), que visitaban más de 30 corrales para enseñarles la Doctrina Cristiana.

Apaciguada la revolución, los padres del Oratorio recuperan su casa, pero Francisco ya no dejará sus corrales. El sólo piensa en “buscar, instruir y santificar a los pobres de Jesucristo”.

Francisco lleno de ternura humana y celo apostólico fue digno discípulo de San Felipe Neri. Le tocó conocer la persecución y la miseria; el dolor de los indigentes y la crueldad de los poderosos; la soledad de los que se entregan a Dios; y el ajetreo de los que cargan sobre sus hombros la miseria de los abandonados de la tierra.

Fue clarividente para descubrir que lo importante no era redimir cautivas cuando ya estaban atenazadas por el mal, sino que había otra cosa más urgente y prioritaria como buscar caminos para prevenir, fortalecer y proyectar al futuro por medio de una buena educación. Y con este ideal fundó las “Misioneras de la Doctrina Cristiana”

Madre Mercedes Trullás

Fundadores: Mercedes Trullás

Mercedes Trullás y Soler, nace en San Sebastián (Guipúzcoa) el 29 de junio de 1843. En 1845 su familia se traslada a Sevilla, por causa de la profesión de su padre que era médico militar. Mercedes se educa en Sevilla, donde el Señor la quería…Es inteligente, con mucho amor propio, de genio fuerte, con mucha imaginación y memoria, y sobre todo con fuerte voluntad.

En 1854 fallece su madre y poco tiempo después también el padre, por lo que se marcha a Barcelona con sus abuelos maternos, allí continúa su formación y estudios.

En 1859 contrae matrimonio por influencia familiar, queda viuda a los 18 años, sin hijos. La muerte de su marido la marcará en el sentido de la caducidad de la vida.

Vuelve a Sevilla donde se matricula en la Normal, obteniendo el título de Maestra de primera Enseñanza Elemental en 1871.

Mercedes es audaz, independiente, con una personalidad rica y poco común en las mujeres de su tiempo. Ama profundamente a la Virgen, solía decir: “La Virgen es mi madre, ¡lo que hace una Madre y tal Madre por su hija¡” Mercedes había perdido lo que más amaba en su vida, ya no quería más amores terrenos, por eso su amor a María, después de Dios y el Corazón de Cristo, llenó su corazón plenamente.

Misionera y maestra

Mercedes comienza una nueva etapa. Ha abierto un Colegio privado, ahí empieza una vocación-misión. El encuentro con el Padre Tejero en 1875 le abre un nuevo camino. El Padre Tejero encontró en ella lo que buscaba, que fuera la Fundadora de una Congregación religiosa, ella accede y acoge su “carisma”: desterrar la ignorancia religiosa”, el gran mal de la sociedad y enseñar la Doctrina Cristiana.

Empieza Mercedes su tarea de catequesis frecuentando los corrales. Sufre la decepción de las catequistas que se van alejando poco a poco, pero a pesar de las dificultades, acoge la obra del Padre Tejero como suya propia. Después de concluidas las clases y cerrar su colegio, visita los principales corrales, sobre todo el Corral del Conde.

Viendo que las catequistas fallan, Francisco y Mercedes reflexionan y entienden que es la escuela permanente y diaria para pequeños y mayores la que da estabilidad y es el mejor sistema para desterrar la ignorancia religiosa.

El 24 de septiembre de 1878, Fiesta de Nuestra. Señora de las Mercedes, nace para la Iglesia y la sociedad, en la Ciudad de Sevilla, la Congregación de las Hermanas de la Doctrina Cristiana. Siendo sus Fundadores El Padre Francisco García Tejero y la Madre Mercedes Trullas y Soler.

Mercedes y sus hermanas visitan diariamente los corrales. Muchas de sus niñas se llegan a las aulas del Colegio. Tanto niñas, como jóvenes y adultas, asisten a las clases diurnas o nocturnas. A todas les daban instrucción religiosa y primaria gratuitamente. Muchas niñas y jóvenes son recogidas de las plazas y calles, donde cubiertas de andrajos pasaban los días y parte de las noches.

En las primeras Constituciones de las Misioneras de la Doctrina Cristiana, aprobadas por el Cardenal Arzobispo de Sevilla Don Joaquín Lluc y Garriga en 1880, se recoge el campo apostólico de Madre Mercedes:

  • Educar cristianamente y dar instrucción primaria gratuita a las niñas pobres y adultas que concurran a los Colegios de la Congregación.
  • Dar esta misma educación y conocimientos, y aún superior hasta Maestras, a los que lo deseen de la clase acomodada.
  • Buscar medios de subsistencia para socorrer a las niñas y adultas pobres que asisten a clase
  • Procurar, cuando se pueda, la colocación de las huérfanas.
  • Procurar los documentos y preparación para recibir los sacramentos y ayudar a los párrocos en las catequesis.
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